He titulado esta entrada como Amo a Dios por que he comprendido que el Señor me ama con todos mis defectos, y que yo he de amar a mi prójimo con todos los defectos que pueda tener y aunque me hagan daño o sufrir, he de seguir amando a mi prójimo. Porque es lo que el Señor hace conmigo todos los días y lo que el manda en las escrituras, en muchos versículos de la Biblia.
Pero también se que que el Señor nos ama a todos de la misma manera.
Y cuando digo a todos es a todos y todo. El Señor perdona todo, solo hay un pecado que no perdona.
El caso del “pecado imperdonable” o “la blasfemia contra el Espíritu Santo” es mencionado en el Nuevo Testamento en Marcos 3:22-30 y Mateo 12:22-32. El término “blasfemia” en términos generales puede ser definido como una “irreverencia desafiante.” Aplicaríamos el término a pecados tales como maldecir a Dios o degradar voluntariamente las cosas relativas a Él. También lo es el atribuir maldad a Dios, o negar algún bien que debamos atribuirle a Él. Sin embargo, este caso de blasfemia, es uno específico, llamado “la blasfemia contra el Espíritu Santo” en Mateo 12:31. En este pasaje, los fariseos, habiendo sido testigos de pruebas irrefutables de que Jesús estaba realizando milagros en el poder del Espíritu Santo, en vez de reconocerlo, aseguraban que Él estaba poseído por el demonio (Mateo 12:24). En Marcos 3:30, Jesús es muy específico acerca de lo que hicieron exactamente para haber cometido “la blasfemia contra el Espíritu Santo.
El único pecado imperdonable en la actualidad, es el de una incredulidad sostenida. No hay perdón para la persona que muera en la incredulidad. Juan 3:16 nos dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Mucha gente teme haber cometido algún pecado que Dios no perdona ni perdonará y sienten que no hay esperanza para ellos, sin importar lo que hagan. La verdad es que si una persona tiene este temor, él/ella sólo necesita venir ante Dios, confesar ese pecado, arrepentirse, y aceptar la promesa del perdón de Dios. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). Este verso nos asegura que Dios está pronto a perdonar cualquier pecado, sin importar qué tan atroz sea, si es que venimos a Él arrepentidos. Si hoy te encuentras sufriendo bajo el peso de la culpa, Dios está esperándote con Sus brazos abiertos en amor y compasión por ti para que te acerques a Él. Él jamás decepcionará ni dejará de perdonar a aquellos que lo hagan.
Por eso os invito a que si estáis dudando o considerando, lo que habéis leído. Buscar una Biblia y leerlos pos vosotros mismos considerarlo.
Para mi a sido muy complicado y duro el darme cuenta de muchas cosas que he hecho mal en mi vida antes de conocer a Cristo como mi Salvador y Señor, y durante los años que me separé y falté a mi iglesia. Me arrepiento mucho de esos casi ocho años que falté, me perdí muchas cosas, me retrasé mucho en mis estudios y di muchos pasos atrás. Que ha sido muy difícil recuperar y mantener, estoy dispuesta a seguir dando mas pasos hacia delante y no volver atrás con la ayuda del Señor. Eso es lo que quiero hacer y lucharé con uñas y dientes para poder servirle por completo en lo que el quiera hacer en mi vida.
Todos los días oro por mi familia, conocidos y hermanos en Cristo. Porque todo aquel que conozco que no es creyente en Cristo, tenga una oportunidad de conocerlo.
AMO A DIOS Y NO ME DA VERGÜENZA DECIRLO.
Bendiciones,
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