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jueves, 4 de abril de 2013

Buenas cosas

En estas semanas que no he escrito me han sucedido muchas cosas.
Al principio eran duras de digerir, y difíciles de afrontar.

1º-Se estropeó la lavadora y no puedo permitirme comprar ni siquiera una de segunda mano, por que todo el dinero que entra en mi casa ya tiene su lugar.
Hemos estado lavando a mano la ropa por casi un mes y medio mas o menos, las vecinas se han reído de nosotros por tender de noche, pero lo hacíamos para no mojar su ropa, ya que no conseguíamos escurrir la lo suficiente como para que no goteara. Mi hermano y yo hemos llegado a tener las manos muy mal, agrietadas y doloridas por los detergentes y la lejía.
Mientras mi hermano maldecía, y me gritaba, yo oraba por una lavadora y porque el Señor le perdonara por las barbaridades que decía (mi hermano no es creyente)

Mientras tanto yo siendo amable con unas personas, ayudando les en algunas tareas, una de ellas me pregunto por que lo hacía si no me pagarían nada y les dije que era lo que tenía que hacer que si quería ayuda tendría que prestarla, primero.
Como dice la Biblia en Tito 3:2 ...que no sean pendencieros, sino amables, mostrando mansedumbre para con todos los hombres. 
Pues siendo amable, con las personas una de esas personas se enteró de mi problema y teniendo esa persona una lavadora, usada pero que funciona parada en un almacén me la dio sin pedirme nada a cambio.

Se que ha muchos os puede parecer una coincidencia o mucha suerte, pero yo prefiero pensar que el Señor me guió hasta esa persona, para poder ver su bondad y recibir este regalo.

2º-También me pasó que mi padre y mis hermanos menores que iban a venir en esta Semana Santa, y al final no vinieron. Yo oraba por  poder ir a verlos y disfrutar de ellos. Pero un día estaba conectada al facebook y mi hermana pequeña estaba conectada y me mando una vídeo llamada y un mensaje que decía acepta la llamada. Le dí a aceptar y allí estaban todos mi padre ya con el pelo cano, y mis hermanos ( un chico de 16 años y una niña que cumplirá los 11 creo) Estuve hablando con ellos y también quieren que valla, mi hermano me llegó a decir que iba a ahorrar para comprar me el billete de ida, que el de vuelta me tenía que hacer cargo yo, nos reímos mucho y estuvimos hablando por una hora. Después de terminar de hablar di gracias al Señor llorando por haber podido hablar y ver a mi Padre y mis hermanos. Pues viven en la otra punta del país y el viaje es caro.

El Señor sabe que es lo que realmente necesitamos y sabe darnos lo en el momento justo, preciso y adecuado para nosotros. Siempre estará atento para tendernos una mano. Sed fieles y veréis su mano obrando en vuestras vidas.

Estas son algunas de las bendiciones y tesoros que Dios me ha dado en esta Semana Santa.

¿Y tu tienes alguna?

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