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martes, 19 de febrero de 2013

Día para ver los cuidados de Dios

Ayer hizo cuatro años que tuve mi accidente de ciclomotor.
Fue un día de dolores, puesto que mi subconsciente cada año desde entonces, hace que mi pierna duela y bastante os lo aseguro.
Estuve despierta desde las cinco menos diez de la madrugada hasta que me acosté por la noche. Como podéis deducir las cinco menos diez de la madrugada es cuando tuve  el accidente.
Normalmente los años anteriores he podido descansar un poco en ese día, pero ayer no según iba pasando el día se me complicaba un poco mas. Desde por la mañana que tenía que ir a estar con mi madre en el hospital (el último sitio al me apetecía ir) y ya en el bus se me complica la mañana. Me encontré con mi hermana mayor la cual yo sabía que tenía una cita en el hospital pero no sabía a que hora ni en que parte de este. Así que subí con ella en el bus, nos bajamos juntas y luego ella fue a su cita a una punta del hospital yo a la otra a ayudar a mi madre para prepararse para rehabilitación (a ella la operaron hace una semana, le pusieron una prótesis el la rodilla) y después de que se la llevaran a rehabilitación bajé corriendo y atravesé el hospital a velocidad moderada (orando por el camino para llegar a tiempo)y llegué para acompañar a mi hermana en su cita.
Después de acompañar a mi hermana en su cita la llevé donde estaba nuestra madre pues aun no había subido a verla. Estuvo un buen rato y después se marcho.
Yo estuve con mi madre hasta que se durmió en su siesta de después de comer, pues ya no aguantaba mas del dolor que tenía.
Llegué a mi casa una hora después de a ver dejado a mi madre. Y aun me quedaba lo peor del día, mi hermano no había ido donde mi madre sino a una entrevista de trabajo y tampoco había hecho nada en casa, así que me tocó limpiar, recoger e ir a los recados (algunos recados los haré esta tarde pues no me daba tiempo a todo ayer)Terminé sobre las nueve y media de la noche de hacer todo.
Y pude hablar con algunos buenos amigos unas palabras, buenas palabras y relajarme un poco.

Sabéis lo bueno de este día tan ajetreado, que después tuvo su recompensa pues, el Señor me mostró que aun con dolor era capaz de hacer todo eso  e incluso algo más, si me centraba en ser benigna, paciente, mostrando amor hacia los demás, con paz y gozo, todo pasa sin que halla ninguna discusión. Y así tampoco tengo tiempo de pensar, en las cosas que me hacen caer, porque no tengo tiempo para caer.

Ayer fue un día en el que el Señor estuvo cuidando de mi. Pues aunque fue un día movido no sentí dolor alguno desde que me centré en hacer las cosas para ayudar, sin pedir nada a cambio, ni quejarme.

Si as tenido algún día así, di Amen, y comparte lo aquí.

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